Si eres de natural envidioso y vives en alguna de las urbanizaciones de Valdemorillo, te recomiendo que no continúes leyendo esta entrada. Porque si lo haces, sabrás que un municipio muy cercano, Boadilla del Monte, presume de cómo va acometiendo con cargo a las cuentas municipales la renovación de la red de saneamiento de sus ‘urbanizaciones históricas’, ese concepto acuñado para definir los desarrollos residenciales nacidos como setas entre 1960 y 1990, al calor de la Ley del Suelo de 1956.
Y recordarás que tu Ayuntamiento, en sentido inverso al de Boadilla, ha dejado la red de alcantarillado y depuración fuera de la tímida recepción parcial de solo siete de sus 14 urbanizaciones. Una decisión con la que nuestro Consistorio insiste en trasladar ese marrón —nunca mejor dicho— a los vecinos, y lo seguirá haciendo mientras pueda sostener, aunque sea con respiración asistida, unas entidades urbanísticas de conservación (EUC) que deberían estar disueltas desde hace décadas.
Toda una declaración de intenciones. Ahí donde un Ayuntamiento va renovando el alcantarillado de sus urbanizaciones históricas con cargo a los presupuestos municipales, otro recepciona parcialmente siete urbanizaciones sin red de saneamiento. Alcaldes del mismo partido (PP), pero con distintas estrategias y distinto criterio a la hora de destinar el dinero público.
Una competencia municipal en manos de vecinos
Para bien o para mal, los Ayuntamientos se están retratando ahora, cuando corresponde renovar las infraestructuras básicas de esos núcleos residenciales porque, después de décadas de uso, están deterioradas, obsoletas o simplemente fuera de norma.
No creo que sea necesario argumentar que el alcantarillado no es un lujo, es una infraestructura crítica que afecta a la salud pública y al medio ambiente. Una competencia municipal de manual, definida por ley (art. 26.1 de la Ley de Bases de Régimen Local), que está feo, muy feo que los Ayuntamientos intenten trasladar de forma indefinida a los vecinos a través de las EUCs.
Comprendemos que todo era más fácil para quienes nos gobiernan antes, cuando nuestras urbanizaciones eran jóvenes y sólo suponían una entrada de dinero fresco para las arcas municipales en forma de impuestos y licencias. Sin apenas contraprestaciones por su parte, porque, como sabes, el mantenimiento del ámbito correspondía —y corresponde aún— a los vecinos agrupados obligatoriamente en EUCs.
Pero ahora que esas urbanizaciones están viejas y tienen achaques, nuestros gobernantes se tientan las ropas. Intentan estirar el chicle y hacer pasar por conservación lo que es renovación, a ver si suena la flauta y la obra de turno cae en el tejado de sus EUCs.
Pero no. Por mucho que se empeñen nuestros políticos, la renovación de redes no es asunto de entidades de conservación que, como su expresivo nombre indica, están estrictamente para conservar las obras que se hicieron en su momento. Que no es poco.
¿Por qué todas las urbanizaciones no están integradas en el convenio?
Un apunte más: el ámbito del convenio de alcantarillado suscrito en 2014 entre el Ayuntamiento de Valdemorillo y el Canal de Isabel II se extiende a las infraestructuras recepcionadas por el Consistorio y puede ampliarse mediante adendas. Ampliación Cerro Alarcón, recepcionada desde 1982, es la única urbanización que figura en el convenio.
Infraestructuras recepcionadas, dice el texto. Pues resulta que las urbanizaciones de Valdemorillo están tácita y completamente recepcionadas. Lo están desde hace muchísimo tiempo, desde el mismo momento en que el Ayuntamiento empezó a hacer cosas propias de Ayuntamiento en esos ámbitos, como cobrar impuestos, recoger basuras o aprobar licencias de ocupación. No nos cansaremos de repetir que existe una nutrida jurisprudencia al respecto.
Así las cosas, ¿por qué el Ayuntamiento no incluye al resto de urbanizaciones en el convenio general de alcantarillado, como hizo con Cerro 2? Es más, ¿por qué excluye específicamente la red de saneamiento de la recepción de las urbanizaciones del municipio? No se entiende, porque su inclusión ni siquiera obliga a financiar su renovación con cargo a los presupuestos, como está haciendo Boadilla. Podría hacerse mediante una cuota suplementaria en la factura del agua, como contempla el convenio. Pero el Canal, y no es moco de pavo, acometería la obra. ¿Acaso importan más los intereses del Canal que los de los vecinos?
Por si te lo preguntas, Boadilla del Monte sí tiene PAMIF (Plan de Actuación Municipal ante el riesgo de incendios forestales). Nosotros seguimos esperando.
Hasta aquí lo de hoy. ¡Gracias por leernos!
#StopEUCs
Te dejamos el convenio de alcantarillado por si lo quieres consultar.
[Imagen de catocala7 en Magnific]


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