Un sentimiento de envidia sana nos invade cuando recibimos noticias de otros ayuntamientos que resuelven con determinación el problema de sus entidades urbanísticas de conservación (EUC). Es el caso del municipio andaluz de Vélez-Málaga.
Después de años de reivindicaciones vecinales, el pasado mes de noviembre su Ayuntamiento aprobó modificar el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) para eliminar la obligación de constituir EUCs en los sectores correspondientes a 23 de sus 42 urbanizaciones no recepcionadas, con el propósito, argumenta el consistorio, de permitir su integración plena en la gestión municipal y eliminar el coste añadido para sus residentes —unos 10.000 vecinos— de pertenecer a dichas entidades. Al mismo tiempo, aprobó su recepción.
Muerto el perro, se acabó la rabia.
Es el primer paso del consistorio de Vélez-Málaga para cumplir la promesa electoral de disolver sus entidades urbanísticas, y lo hace mediante un proceso —modificar el PGOU— ciertamente inusual, aunque este mismo ayuntamiento ya lo empleó en 2012 con otras dos urbanizaciones. Y funcionó. Que sepas que no se ha hecho bajo la batuta de ninguna formación desconocida o ‘radical’: tanto entonces como ahora gobernaba y gobierna el Partido Popular. Ya verás que no es la única coincidencia.
Además de la envidia, se nos hacen los ojos chiribitas cuando leemos cómo el alcalde de esa localidad, Jesús Lupiáñez, habla de “justicia urbanística” para referirse a este procedimiento, y su primer teniente de alcalde, Jesús Pérez Atienza, de su “compromiso con un urbanismo más justo y cercano”. Unas palabras que ponen en evidencia que, incluso para los políticos que nos gobiernan—no solo para los vecinos que las padecemos—, las entidades urbanísticas distan mucho de ser un instrumento equitativo y justo. Menos aún cuando se prolongan en el tiempo durante décadas, como en nuestro caso.
Casualidad o no, la noticia de Vélez-Malaga llegó pocos días después de hacerse firme la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía que recalca que las EUCs no pueden tener una duración indefinida [de la que te hablamos hace poco en este blog: El TSJA pone otro clavo en el ataúd de la duración indefinida de las EUCs].
Sea como sea, el proceso emprendido por el consistorio de Vélez-Málaga no es el habitual para disolver entidades urbanísticas. Nos lo confirma Lola Pérez, socia del despacho especializado en derecho inmobiliario, urbanismo y medio ambiente MangaAbogados, que, además, explica que no es necesario modificar el PGOU para disolver una entidad urbanística.“Su modificación elimina la causa que justifica su constitución, pero ni las disuelve ni las recepciona. Las entidades siguen en vigor mientras no se tramite y apruebe su correspondiente procedimiento de disolución y liquidación”.
Por encima de otras consideraciones, si este caso enseña algo es que el ayuntamiento que quiere, puede. Por una u otra vía, pero es evidente que se trata de una pura cuestión de voluntad política. Ojalá tome buena nota nuestro Ayuntamiento que, al igual que el de Vélez-Málaga, tiene que resolver el problema de varias urbanizaciones y cumplir promesas electorales. Y coincide que ahora, además, trabaja en la actualización del PGOU.
No queremos acabar sin felicitar a los vecinos batalladores de Vélez-Málaga. Ole, ole y ole.
Te dejamos un par de enlaces para que puedas profundizar en el asunto, si te apetece:
Diario Sur: Vélez-Málaga se hace de una veintena de urbanizaciones tras años de demandas vecinales
¡Gracias por leernos!
#StopEUCs #EUCCirco


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